Dr. Fernando Bilbao MP 27526


Si bien nuestro país no tiene datos epidemiológicos oficiales, las cifras extraoficiales y la extrapolación con datos de otros países, permite suponer un aumento anual de la incidencia de melanoma entre 3 y 5% en la última década. Al mismo tiempo, el cáncer de piel no melanoma ha aumentado al doble en el sexo masculino y tres veces en el femenino en las últimas décadas, con pico entre los 50-70 años en hombres y 60 años en mujeres; aunque se observan en personas cada vez más jóvenes (menores de 40 años). En la actualidad, se considera que 5 de cada 10 personas de raza blanca tienen la posibilidad de desarrollar un carcinoma basocelular luego de los 35 años.

El control de lunares y lesiones pigmentadas de la piel como motivo de consulta se ha constituido en un hecho extremadamente frecuente en los últimos años por lo que resulta indispensable disponer de todos los elementos necesarios para que el diagnóstico sea lo más certero y seguro posible. Por ello, surgió mi interés en adquirir un equipo de dermatoscopía digital de alta resolución de última generación FOTOFINDER DERMOSCOPE CLASSIC, equipada con MEDICAM 800HD. El mismo representa la última tecnología mundial en diagnóstico precoz de melanoma y cáncer de piel no melanoma.

Durante años se ha enseñado que para examinar un lunar era posible emplear la regla del ABCD; esto es, A: asimetría; B: bordes irregulares; C: colores diferentes; D: diámetro superior a 0,7 mm, como parámetros que definan malignidad en un lunar. Esta regla no es muy útil para el examen clínico de todos los lunares. En primer lugar, porque a veces resulta imposible distinguir lunares con otras lesiones pigmentadas, y en segundo lugar, porque no es segura en el caso de lesiones pequeñas, en que el diagnóstico temprano es importante. Cuando se observa clínicamente una lesión asimétrica, de bordes irregulares, con muchos colores y de mayor tamaño, es posible que se trate del diagnóstico de una lesión maligna avanzada. Por ello, actualmente el examen clínico resulta insuficiente y no proporciona la certeza necesaria.

La dermatoscopía digital de alta resolución es un estudio de las lesiones pigmentadas de la piel (lunares, lesiones precancerosas o cancerosas), a través de un sistema óptico de amplificación de imagen y una fuente de luz polarizada que permite transparentar las capas superficiales de la piel y magnificarlas. Esta técnica, inocua e indolora, nos permite reconocer estructuras y patrones no visibles a simple vista y de este modo definir la naturaleza de las lesiones cutáneas pigmentadas y, en especial, la benignidad o malignidad de las mismas.

Gracias a un sofisticado software, se pueden grabar las imágenes obtenidas con el dispositivo para analizarlas detalladamente, realizar un diagnóstico presuntivo y definir la conducta a seguir. Además pueden ser almacenadas y posteriormente comparadas con imágenes sucesivas de la misma lesión y, así, observar la evolución de las lesiones en el tiempo. De esta forma, cuando en una lesión se produce un cambio todavía imperceptible para el ojo humano se lo puede detectar en forma precoz y así extirparlo, evitando un cáncer invasor potencialmente mortal.

En la actualidad, la dermatoscopía evidencia un incremento significativo de la sensibilidad (porcentaje de melanomas diagnosticados correctamente), la especificidad (porcentaje de cáncer no melanoma diagnosticados correctamente) y el diagnóstico de certeza, en comparación con el examen clínico solamente. Asimismo, se observa una reducción drástica en el número de extirpaciones y biopsias de lesiones pigmentadas, cuya realización era, de hecho, innecesaria.

Por ello es importante realizar un control digitalizado de los lunares sospechosos una vez al año, lo cual nos ayudará a prevenir un melanoma, o bien detectarlo en forma precoz.



 

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